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Mostrando entradas de abril, 2018

CALOR.

Los días calurosos llegaron con sus
noches húmedas y con hastío
a revolverme la cabeza.

El hambre es más profunda cuando hay calor,
el sueño es ligero y atormentado,
y la sed no se quita ni con el sexo.

Duermo al desnudo pudor de mi desconfianza,
porque puede que se despierte el monstruo,
y aun así despierto pegado al suelo.

Me marcho cansado a trabajar y regreso igual,
salgo a beber el frío llanto de la noche
a recitar eructos a los amores espurios

y aun está ahí el calor lacerante,
recibiéndome con brazos abiertos,
para sumergirme en su seno demencial.

No hay alcohol que alcance o mujer que le importe
pero debajo de mi cama no hay calor
por debajo soy libre, soy un gigante.

ESPESO.

la ingesta de tus caderas
me mantiene vivo esta noche

una absolución perenne
hasta llegar a tu boca

el sudor nos inunda
no más que el maremoto de tu entrepierna

ya estoy muerto y cuelgo
a medio marchitar entre tus dedos.