
Endémicos susurros aglomeraron las suelas de mis zapatos,
Traficando ignorancias al ritmo de música apestosa,
Entre carcajadas cristalinas y palmadas en la espalda,
Me escurrí entre la caterva,
Manchándome las puntas de los dedos y las orejas,
Con dolor de cabeza,
Respondí a sus preguntas maltrechas y vacías,
El ruido ensordecedor de la falacia me dejaba mudo,
Hasta que al fin encontré una mesa,
Y con el primer trago de cerveza todo se calló.
*Imagen del google.


